Eldorado
 
El juez de apelaciones Rogerio Favreto ordenó la liberación de Lula Da Silva, después de que un segundo magistrado revoque la medida y decidiera mantener al ex mandatario en prisión.
 
Lula, que lidera los sondeos para la elección presidencial de octubre en Brasil, está preso desde abril en la sede de la Policía Federal en Curitiba cumpliendo una pena de 12 años y un mes de prisión por corrupción pasiva y lavado de dinero en el caso relacionado con un tríplex en Guarujá. El ex presidente, imputado en otros seis casos, niega que ese apartamento sea suyo y considera su condena parte de un complot de las élites de Brasil para que no pueda volver al poder.
 
Favreto, juez federal de turno en el Tribunal Regional Federal de la Cuarta Región (TRF-4), con sede en Porto Alegre, concedió este domingo un "habeas corpus" a Lula, pero la medida fue bloqueada horas después por el magistrado João Gebran Neto, instructor del caso Lava Jato en segunda instancia.
 
"Determino que la autoridad coautora" de la orden y la Policía Federal "se abstengan de practicar cualquier acto que modifique la decisión colegiada" del tribunal, escribió en su despacho Gebran Neto.
 
En medio de una intensa batalla de decisiones judiciales, Favreto ordenó en su último auto que Lula sea puesto en libertad en el plazo de una hora.
 
En medio de la tensión y pese a estar oficialmente de vacaciones, el juez de primera instancia Sergio Moro, el que condenó a Lula en julio de 2017, afirmó que Favreto carecía de competencia para ordenar la liberación y pidió formalmente al juez Gebran Neto, "el relator natural del caso", que tomara cartas en el asunto para "revocar" la medida.
 
"El juez federal de guardia, con todo el respeto, es una autoridad absolutamente incompetente para sobreponerse a la decisión del colegiado" del TRF4 y también "del plenario del Supremo Tribunal Federal", que ya negó la liberación de Lula da Silva recientemente, adujo Moro en su despacho.
 
“Ordeno que se cumpla inmediatamente la medida judicial de liberar al acusado, so pena de sanción por no acatar una orden judicial”, respondió Favreto.
 
Rogerio Favreto dijo que el encarcelamiento le había negado a Lula da Silva dos derechos fundamentales: su libertad como civil mientras espera una decisión final de la corte de apelaciones, y su derecho a competir en las elecciones presidenciales de octubre. Lula ha dicho reiteradamente que sigue siendo candidato, y es puntero en las encuestas de intención de voto.
 
Los abogados de Lula da Silva argumentaron que no debió ser encarcelado hasta que se agotaran todas sus apelaciones, y han presentado varias peticiones para su liberación que han sido denegadas hasta el momento.
 
Maristela Basso, profesora de ley internacional y comparativa de la Universidad de Sao Paulo, dijo que la decisión de Favreto parecía “más política que judicial”, pero podría incrementar la presión sobre el Supremo Tribunal Federal para que libere a Lula da Silva.
 
El juez Sergio Moro, encargado de las investigaciones de la Lava Jato en Brasil, sobre la trama de corrupción de Petrobras, puso en duda que el juez Favreto tenga potestad para ordenar la puesta en libertad del expresidente, cuando los tres jueces de ese tribunal ya habían decidido lo contrario. “Es autoridad incompetente para sobreponerse a la decisión conjunta de los jueces del TRF-4 y de la corte Suprema”, escribió el titular de la Justicia en Curitiba, en el Estado de Paraná, donde Lula está preso. Una fiscalía regional que actúa en la misma jurisdicción que el TRF-4 también se manifestó en contra. 
 
El exdirigente sindical ha agotado prácticamente la segunda instancia y solo le queda acudir a los altos tribunales —el Supremo y el Constitucional— para revertir la condena. Si llega a ser firme, la impediría que pueda presentarse en las elecciones presidenciales del 7 y 28 de octubre.
 
 
Fuente: El País, Agencias
 

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