Ambiente
Misiones avanza en la reintroducción del mono carayá rojo para evitar su extinción en el país
Misiones avanza en una estrategia clave para la conservación de su biodiversidad con el desarrollo de un proyecto que busca evitar la extinción del mono carayá rojo (Alouatta guariba) en Argentina. A través de un proceso de reintroducción planificado y el trabajo articulado entre organismos provinciales, nacionales y organizaciones especializadas, la iniciativa apunta a recuperar a largo plazo las poblaciones de esta especie críticamente amenazada, actualmente reducida a un número mínimo de ejemplares en la selva misionera.
En este contexto, la doctora en Ciencias Biológicas Luciana Oklander, presidenta de Neotropical Primate Conservation Argentina (NPC), brindó detalles sobre los avances y las acciones en marcha. El proyecto es impulsado por la ONG en articulación con el Ministerio de Ecología, el Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio) y el Estado nacional, en el marco del Plan Nacional de Conservación de Primates.
La situación es alarmante. “En Argentina se estima que hay menos de 30 individuos adultos del mono carayá rojo”, explicó Oklander. La especialista remarcó que la especie se encuentra restringida exclusivamente a la Selva Misionera, particularmente en el área del Parque Yabotí, lo que agrava aún más su vulnerabilidad. Ante este escenario, en 2023 se llevó adelante un taller con los actores involucrados, donde se definieron acciones concretas. “Debido a la situación crítica de esta especie, que incluso fue considerada entre los 25 primates más amenazados del mundo, decidimos avanzar en un plan de restauración poblacional porque todos los pronósticos indicaban que podía extinguirse en el país”, agregó.

El proyecto contempla una estrategia binacional con Brasil, donde existen ejemplares en cautiverio debido a la pérdida de hábitat. “Este plan entre los dos países es ideal, porque los animales que están en cautiverio allá no tienen suficiente ambiente donde ser liberados, mientras que en Argentina contamos con bosque disponible para su reintroducción”, explicó.
Como parte del protocolo sanitario, los ejemplares que serán trasladados desde Brasil llegarán vacunados contra la fiebre amarilla y atravesarán estrictos controles. “Van a cumplir una cuarentena de un mes en Brasil y otro mes en Argentina, antes de iniciar el proceso de adaptación en el área de reintroducción”, detalló.
El primer sitio elegido para este proceso es el Parque Provincial Cruce Caballero, un área donde la especie habitaba: “Ese lugar tenía monos y hoy está vacío, justamente por los brotes de fiebre amarilla. Incluso existe un sendero llamado Sendero de los Monos, que hoy no tiene ejemplares”, indicó la investigadora.
Allí se implementará una “suelta blanda”, un mecanismo de adaptación progresiva. “En un recinto de presuelta, los animales comienzan a familiarizarse con el ambiente, alimentándose de las especies vegetales del lugar, mientras se realiza un seguimiento constante hasta su liberación definitiva”, explicó Oklander. Este proceso contará con la participación de guardaparques, técnicos y voluntarios.
El proyecto también incorpora una fuerte estrategia de educación ambiental en las comunidades cercanas. “Vamos a continuar trabajando con talleres en escuelas para dar a conocer la vuelta del carayá rojo en Argentina. Esto ya lo venimos haciendo y la respuesta fue impresionante, incluso de personas mayores que recuerdan cuando estos monos estaban presentes en la zona”, relató.
Con avances en los estudios de hábitat, acuerdos institucionales y procesos administrativos en marcha para la importación de ejemplares, Misiones se prepara para dar un paso clave en la conservación de una de sus especies más emblemáticas. Si el proceso resulta exitoso, no solo permitirá evitar su extinción en Argentina, sino también recuperar funciones ecológicas y fortalecer el vínculo entre las comunidades y su entorno natural.

Una especie con alto valor ambiental en peligro
Entre las principales causas de la drástica disminución de la especie se encuentran la caza y los brotes de fiebre amarilla. En este sentido, Oklander destacó un aspecto clave: “Son animales muy sensibles a este virus, por eso se los considera centinelas o guardianes de la salud. Cuando mueren, alertan a la población sobre la presencia del virus, que se transmite por mosquitos”. A su vez, aclaró que no representan un riesgo directo para las personas ya que no contagian a los seres humanos.
Más allá de su valor para la biodiversidad, el mono carayá rojo cumple un rol ecológico fundamental. “Son jardineros del bosque. Al alimentarse de frutos, dispersan semillas que luego germinan, ayudando a regenerar el monte de manera natural”, destacó. Este servicio ecosistémico resulta clave para la salud de la selva y tendría un alto costo si debiera ser reemplazado por intervención humana.
Finalmente, Oklander subrayó el valor cultural de la especie en la región: “En la zona de frontera con Brasil,el mono aullador es muy reconocido. Incluso hay expresiones culturales asociadas, y existe la creencia de que cuando el monte aúlla, es porque está sano”, cerró.
La recuperación del mono carayá rojo representa una acción estratégica para restituir procesos ecológicos clave y fortalecer la resiliencia de la Selva Misionera. En este sentido, el proyecto no se limita solo a la conservación de una especie, sino que se inscribe en una mirada integral y consolida el compromiso de Misiones con la protección de su patrimonio natural a largo plazo.
Ambiente
La Policía desactivó cuatro estructuras clandestinas usadas para matar fauna silvestre en Corpus Christi
No fue un hallazgo aislado. En un nuevo golpe contra la caza furtiva, la Policía de Misiones desactivó cuatro “sobrados”, estructuras clandestinas utilizadas por cazadores para ocultarse en el monte, acechar y matar animales silvestres.
El procedimiento fue concretado por efectivos de la División Delitos Rurales de Corpus Christi, dependiente de Jardín América, en el marco del Mega Operativo Rural de Seguridad, durante recorridas preventivas y rastrillajes en sectores de monte de esa jurisdicción.

Los hallazgos se produjeron en zonas cercanas a los barrios 20 de Junio y San Antonio, en inmediaciones del límite con Santo Pipó, donde los uniformados detectaron estas estructuras ocultas entre la vegetación.
Pero, ¿qué son los “sobrados”? Se trata de puestos improvisados, generalmente elevados o camuflados, construidos artesanalmente para que cazadores furtivos permanezcan escondidos durante horas, esperando el paso de animales silvestres para atacarlos. Esta modalidad representa una amenaza directa para la fauna nativa, especialmente en corredores biológicos donde circulan especies protegidas.
Desde la Policía se remarca que este tipo de estructuras forman parte de una metodología frecuente de caza ilegal en zonas rurales y de monte, motivo por el cual los patrullajes especializados apuntan no solo a detectar cazadores, sino también a neutralizar su infraestructura logística.

Tras amplios recorridos y entrevistas con vecinos para detectar posibles involucrados, se procedió a la destrucción total e inutilización de las cuatro estructuras, evitando que vuelvan a ser utilizadas para actividades depredatorias.
Ambiente
Ecología restauró un área degradada con especies nativas en el Complejo Penitenciario I de Loreto
El Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones llevó adelante este martes 19 de mayo una jornada de restauración ambiental en el Complejo Penitenciario I de Loreto, donde se plantaron 70 plantines de distintas especies nativas en un área previamente identificada como degradada.
La actividad se concretó en forma articulada con el Servicio Penitenciario Provincial (SPP) y la Brigada del Plan Nacional de Manejo del Fuego con base en Apóstoles, en el marco de las acciones que impulsa la provincia para recuperar espacios intervenidos y fortalecer la conciencia ambiental en instituciones públicas.
Participaron de la jornada el ministro de Ecología, Arq. Martín Recamán; el subdirector general del Servicio Penitenciario Provincial, Marcelo Meza; y el jefe de la Unidad de Manejo del Fuego de Apóstoles, Fernando Nicolás González.
Durante la actividad se plantaron árboles autóctonos con el objetivo de recomponer la cobertura vegetal del predio, mejorar las condiciones ambientales del establecimiento y generar una barrera natural que contribuya a la prevención de incendios.
El ministro Recamán destacó que la intervención fue planificada a partir de un relevamiento previo del terreno. “Analizamos la zona para restaurarla y contribuir con un trabajo que integra esfuerzos y permite recuperar un área que se encontraba degradada”, señaló.
Por su parte, Marcelo Meza explicó que la plantación cumple una doble función. “Estas especies autóctonas actuarán como cortafuego ante un eventual incendio y también aportarán sombra para la unidad”, indicó. Además, subrayó que el Servicio Penitenciario desarrolla junto a las personas privadas de la libertad distintas actividades de capacitación y sensibilización ambiental.
A su turno, González valoró el trabajo conjunto con el Ministerio de Ecología y el Servicio Penitenciario, al tiempo que remarcó la importancia de incorporar especies nativas en espacios institucionales. “Cada acción de restauración en predios de estas características tiene un valor ambiental significativo”, afirmó.
La iniciativa se inscribe en la política provincial de conservación y restauración de ecosistemas, y refleja la articulación entre organismos del Estado para promover prácticas sostenibles, prevenir incendios forestales y fortalecer la educación ambiental.
Ambiente
Un mono carayá se electrocutó al tocar cables de alta tensión y fue rescatado por policías rurales
Un mono carayá fue rescatado este martes por efectivos de la Dirección Defensa del Medio Ambiente y Delitos Rurales, luego de electrocutarse al entrar en contacto con cables de alta tensión en la ciudad de Posadas. El animal cayó al suelo tras la descarga y posteriormente fue trasladado para recibir atención veterinaria.
El procedimiento se realizó cerca de las 18:00 en inmediaciones de avenida Pueyrredón y calle 67, detrás del predio de Tipoka, tras un llamado al 911 que alertó sobre la presencia del primate herido. Al llegar al lugar, los agentes constataron la situación y activaron el protocolo de rescate.

Con la utilización de elementos de bioseguridad, el personal logró asistir y contener al animal, que luego fue colocado en una jaula provisoria para su traslado. El mono habría tocado el tendido eléctrico mientras se desplazaba por la zona.
Finalmente, el ejemplar de mono carayá quedó a disposición de una médica veterinaria del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables, organismo encargado de evaluar su estado de salud y continuar con su recuperación.
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