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    Mandiyú ,del éxito al ocaso y el sueño de volver a empezar.

    En el mapa de la geografía de nuestro futbol, hay provincias que resaltan unas más que otras. Con la creación del “viejo” nacional B surge una nueva federalización dentro del futbol. El deportivo Mandiyú, fue uno de esos equipos inolvidables que pudo representar a una provincia llena de historia y como consecuencia dejar al fútbol correntino en lo más alto.

    Mandiyú, en guaraní, significa algodón.  El 14 de diciembre de 1952, Eduardo Seferián, propietario de la Algodonera Tipoití, una de las empresas textiles más grandes de Sudamérica, fundó el Club Deportivo Mandiyú. El objetivo fue darle a sus obreros y empleados un lugar donde desarrollar actividades deportivas. El destino lo transformó en algo superior, lo que hoy es: un símbolo de Corrientes.

    Marcelo “Pipo” Romero, historiador del algodonero ,nos ayuda a repasar la historia de Mandiyu “en el año 54 fue la primera participación de un torneo de liga, después en el 74 participa de un torneo nacional, pero utilizaron solo jugadores de la empresa, todos amateurs.

    Para el torneo del 86 ,ya estaba Don Juan Manuel Guerra, como entrenador, era un estilo Caruso Lombardi del ascenso, fue muy importante ya que cambio muchas cosas dentro del plantel, hay que recordar que los empleados seguían siendo empleados de la fábrica, el cambio más significativo tiene que ver con que estos jugadores empezaron a ser a profesionales, le daban ropa deportiva para entrenar, le pagaban solo por jugar, etc. Hay una anécdota muy curiosa: cuentan que los jugadores cuando vieron sus juegos de camisetas, no querían ensuciarlas y entonces, Don Juan les metió un reto para que las usen y entrenen con eso.

     Ya en la 2da etapa, se incorporó a 5 uruguayos, Zielinski y Jorge Fossati arquero experimentado; quien supiera vestir los colores de Peñarol, Independiente y Central.”

    Sábado 21 de mayo de 1988, no es una fecha más para el futbol correntino, ese día, en cancha de Quilmes, se produce un sueño hecho realidad, el tal ansiado ascenso. Juan Bondaz, periodista de Radio Sudamericana, nos señala que “el equipo iba contra todos los pronósticos, por que jugaba en condición de visitante, contra un equipo fuerte como era el cervecero, con un arbitraje bastante cuestionado. Era un torneo donde uno sabía que existía la posibilidad, pero era algo remoto, el hecho de tener a un equipo de Corrientes en la primera división era bastante difícil de sostenerlo, había muchas dificultades de concretar.

    Una vez concretado el ascenso, fue apoteótico el acompañamiento masivo de la gente en primera división. La gente fue el sostén principal, sin dudas, que esto lo hizo grande a Mandiyú”.

    A pesar de no ser uno de los candidatos, en las primeras temporadas, las crónicas de aquellos días, anunciaban que Mandiyú era un equipo que jugaba bien al fútbol, ofensivo, donde se hacía fuerte de local y hasta llegó a clasificar a la liguilla pre Libertadores, enfrentando a San Lorenzo de Almagro, en el estadio de Huracán Corrientes, donde hacía las veces de local. Los dos partidos terminaron 1-1; pero el ciclón de Boedo avanzó por ventaja deportiva.

    Mandiyú enamoraba a propios y a extraños; grandes figuras pasaron por el club, que además contó con jugadores reconocidos de la tierra colorada tales son los casos de Luis Alberto Ramos, José Blanchart, Jorge Martínez, Roberto Müller, estos últimos de la localidad de Montecarlos, José Villareal, entre otros.

    Los malos manejos dirigenciales acompañados por malos resultados, luego de varias temporadas, desembocaron en una crisis profunda, pero se produce algo inesperado. Luego de cinco fechas, se concreta la llegada de Diego Armando Maradona a la dirección técnica.

     Juan Bondaz, agrega que “Diego había venido con Carlos Fren, su campaña desde lo deportivo fue mala, sus números eran magros, incluso en esa época se hablaba de los descontroles, en su vida particular. Pero fue tremendo, Mandiyú jugaba en cancha de Huracan, se había hecho una especie de corralito sobre el alambrado perimetral, atrás de los bancos, porque él había venido a dirigir sin permiso, entonces dirigía ahí.

    Sin dudas, era imponente su presencia, venían gente de todas las provincias a verlo, a pesar de que su campaña fue corta, lo recordamos gratamente.”

    Roberto “Tito” Cruz, fue responsable de llevar al Diego a Corrientes, pero a eso se le sumaban muchas deudas dejadas y como consecuencias de aquello, Mandiyú vende su plaza de la primera división.

    Deudas tremendas hicieron que Mandiyú desaparezca del mapa futbolero, hasta que un grupo de hinchas deciden crear un nuevo club, un nuevo nombre aparecía en el horizonte, “Textil Mandiyú”.

    Deportivo y Textil llegaron a convivir varias temporadas en la liga correntina, curiosamente los dos representaban el mismo sentimiento, hasta que desaparece Textil y vuelve a reflotar el viejo Deportivo Mandiyú.

    Nortemisionero, además, dialogó con Gonzalo Saravia, actual presidente del algodonero.

    - ¿Cómo es la situación actual del club?

    -Cuando nos hicimos cargo con la dirigencia encontramos deudas y un club sin rumbo. En la actualidad, buscamos generar nuevos socios que quieran colaborar con el club, no bajamos los brazos, queremos buscar el espacio propio para las inferiores, también tenemos un proyecto de una nueva sede propia.

    También hacemos campus para que los jugadores del interior vengan a probarse dentro del plantel. Le damos mucho valor a la cantera del club.

    En líneas generales, estamos trabajando unidos con la comisión directiva y armando proyectos que en un futuro podamos cumplirlos.

    - ¿Cómo quedó la deuda del club?

    -Estas deudas prescribieron, en el transcurso de los años, se vuelve a levantar la personería jurídica del Deportivo Mandiyú, ya que habían pasado diez años.

    - ¿Qué representa Mandiyú para Corrientes?

    -Para el correntino es una expresión de su sentimiento, supo enamorar a varias generaciones de correntinos, es un sentido de pertenencia, el club más grande de Corrientes.

    El equipo quedó en la historia y su leyenda fue germinando de generación en generación. En la imaginaria clase de geografía argentina, el profesor habla de las provincias señalándolas en el mapa. Cuando menciona a Corrientes, los alumnos futboleros de todas las edades levantan la mano sin dudar y dicen: Mandiyú

    Por: Lautaro Moschner y Daniel Kurtz.

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